Pérdidas ocultas por no ofrecer o pedir

¿Qué te impide pedir?
¿Qué pierdes si reconoces tus propios límites y pides ayuda?
Pedir es un acto de valentía. Pedir nos pone en una situación de vulnerabilidad porque no somos invencibles, no lo sabemos todo y buscamos en el otro ayuda. Pedir ayuda no es vergonzoso. Pedir nos permite abrirnos a los demás y aprender de ellos. Para pedir hay que ser humilde, ser persona. Te has dado cuenta de lo que pierdes por no pedir algunas veces. Pierdes tiempo, energía, serenidad porque nos estresamos y presionamos para alcanzar la meta. Estamos solos frente a las dificultades, los obstáculos, las adversidades. Nos frustramos.

La otra cara de pedir es ofrecer. ¿Qué te impide ofrecer?
¿A qué tienes miedo por no ofrecerte cuando sabes que puedes ayudar?
¿Quién habla por ti cuando no te ofreces?
¿Qué juicios te impiden actuar?
Ofrecerse es también un acto de valentía y no ofrecerse tiene pérdidas ocultas. También genera frustración, gasto de energía y mal estar. Allí también intervienen nuestros propios juicios y la sensación de no estar valorado por el otro que no nos pide ayuda y al cual tampoco ofrecemos la nuestra.

Las pérdidas en ambos casos son importantes. En cambio la satisfacción por ofrecerse y sentirse útil y valorado o pedir y sentirse acompañado y en equipo multiplica los resultados positivos y nos lleva más rápido a la meta..

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