Ser y Comunicar

84554641A priori, todos comunicamos y nos comunicamos cada vez que interactuamos con terceros. Comunicamos incluso cuando no decimos nada. El simple hecho de entrar o llegar a un sitio comunica algo. Comunicamos a través de nuestro código vestuario, a través de nuestra red social, a través de nuestros actos, a través de nuestro trabajo, a través de los mensajes de voz, a través de los mails o SMS, en definitivo a través de nuestro lenguaje no verbal. No estamos exentos de comunicar; incluso si en algunas ocasiones nos gustaría no comunicar nada. No hablar es comunicar. Comunicar significa sentirse unos a otros.

La comunicación es uno de los actos más arriesgados que cometemos cada día: el acto de dejarse sentir y sentir a los demás, conocerles, saber lo que les apasiona, entender cuáles son sus metas. No obstante, a menudo nos comunicamos muy mal porque no sabemos usar el canal adecuado, no escuchamos de forma empática el otro y por lo tanto bailamos a ritmos diferentes. Damos por entendidos una serie de interpretación y códigos que no tiene el otro. Y llegamos a crear malentendidos y todo se transforma en una fuente de conflictos y desentendimientos. Se forma una bola de nieve en nuestra comunicación que devora poco a poco la relación y el tiempo productivo. El líder en la empresa, tiene que perseguir algo más que ser entendido dentro de la organización. La gente, no sólo, le sigue por lo que tiene en la cabeza sino por lo que transmite, se le sigue con todos y cada uno de sus sentidos. La empresa es sólo un pequeño escenario de lo que nos pasa en nuestra vida diaria con actores diferentes y códigos de conducta específicos. En la comunicación se mezcla inteligencia y sentimientos estemos donde estemos, interactuemos con quién interactuemos. Comunicación e información van evidentemente de la mano aunque no sea lo mismo informar que comunicar. Somos la única especie capaz de tomar una información y transformarla en conocimiento, comportamiento o hábito. Nos movemos todos según nuestra propia escalera de inferencias. A partir de hechos o datos, seleccionamos sólo unos datos que interpretamos para fundamentar nuestros juicios o creencias. Y actuamos consecuentemente a estas creencias o juicios. Otro podría interpretar el mismo dato de forma distinta y por lo tanto actuar de forma distinta. Nos pasa constantemente: observamos lo que hacen los demás bajo nuestros propios criterios y en base a lo que dice, hace y no dice una persona deducimos una cosa diferente de la que percibe nuestro vecino. Yo puedo pensar que esta persona está nerviosa y el otro pensar que está borde, como siempre! La diferencia entre ambas interpretaciones radica en la capacidad de escucha empática de una persona con la otra y la capacidad en interpretar todo lo que esa misma persona pretende disimular y no decir y que está comunicando al fin y al cabo muy a pesar suyo.

Toda comunicación se compone en un 7% de palabras, un 38% del tono de voz que usamos para decir las cosas y un 55% de nuestro lenguaje corporal (respiración, gestos, postura del cuerpo, expresión facial, gesticulación, símbolos de estatus, sonrisa,…). Cuanto más alineados están estos tres elementos, más congruente es nuestra comunicación.

 

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